Mitos y falsas creencias sobre el abuso sexual infantil

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Existen algunas ideas erróneas que residen en el imaginario colectivo social acerca del abuso sexual y violación contra personas menores de edad que son productos de prejuicios, la discriminación que existe hacia niñas, niños y adolescentes, el no reconocimiento de su dignidad y capacidad o, incluso, como un mecanismo de defensa para evitar ocuparnos de esa problemática. Las ideas falsas más comunes e torno a esa forma de violencia sexual son: 

FALSOVERDADERO
Es poco frecuente. Su incidencia es elevada, sin embargo las cifras de denuncias no reflejan la dimensión real de la problemática debido al miedo de las niñas, niños y adolescentes a romper el silencio o el ocultamiento por parte de la familia para evitar separación familiar o daños sociales.
Se presenta sólo en familias pobres o con problemas de alcoholismo o drogadicción. Puede presentarse en cualquier contexto familiar, económico, cultural o social.
El abuso sexual existe sólo cuando hay penetración o violación. Falso, la violación es la manifestación más grave de la violencia sexual, el abuso puede manifestarse incluso sin contacto físico
El riesgo de violencia sexual sólo está en la calle. La mayoría de las agresiones sexuales ocurren en espacios familiares o en aquellos en los que niñas, niños y adolescentes se desenvuelven cotidianamente.
La violencia sexual y los malos tratos contra niñas, niños y adolescentes son inevitables. Toda forma de violencia puede prevenirse, para ello se requiere la corresponsabilidad de las personas adultas que se encargan del cuidado de las niñas, niños y adolescentes en sus diversos ámbitos de actuación y una adecuada preparación que les permita evitar la ocurrencia de casos.
Sólo lo padecen las niñas y las adolescentes.Los niños o adolescentes también sufren violencia sexual, no obstante estudios internacionales revelan que el sexo femenino tiene más probabilidad de sufrir abuso o violación durante la niñez y adolescencia.
Si el abuso sexual se comete en los primeros años de vida, el agredido(a) no lo recordará y no sufrirá las consecuencias. Toda manifestación de violencia ocurrida durante la niñez y adolescencia genera repercusiones a corto, mediano y largo plazo
Las adolescentes provocan a los agresores(as). En ocasiones los agresores(as) aluden a que la o el menor de edad son responsables del abuso o violación o que incluso obtuvieron su consentimiento; sin embargo, la capacidad y madurez de la persona adulta lo coloca en una situación de evidente ventaja sobre el agredido(a), por lo que la responsabilidad es exclusiva de la persona adulta.
El abuso sexual es consecuencia de que las y los adolescentes tengan vida sexual activa. No existen evidencias que demuestren que las y los adolescentes con vida sexual activa sean más o menos propensos al abuso sexual, ya que éste puede ocurrir a cualquier edad.
Los agresores(as) sexuales son enfermos(as) psiquiátricos.La mayoría no presenta una patología psicológica específica sino que actúan conscientemente, incluso pueden estar perfectamente adaptados a la comunidad en que viven y gozar de buena reputación en la sociedad. 
Las niñas, niños y adolescentes son fantasiosos, mienten y no tienen capacidad de darse cuenta de cómo ocurren los hechos. Es prácticamente imposible que una persona menor de edad mienta sobre un episodio de violencia sexual. Por su madurez y desarrollo pueden tener dificultades para explicar lo que pasó, incluso retractarse de su relato pero ello no significa que no digan la verdad, sino que evidencia el temor hacia el agresor(a) y la incertidumbre sobre la reacción que tendrán sus familiares si se los cuenta
Las niñas, niños y adolescentes son responsables de que el abuso suceda y podrían evitarlo. Aún cuando las niñas, niños y adolescentes tuvieran desarrolladas habilidades, competencias para la vida, buena autoestima y seguridad, y conocimiento de medidas de auto-cuidado, puede ocurrir un acto de violencia sexual en su contra, sobre todo por el tipo de relación y la confianza que a menudo se genera previamente entre agresor(a) y agredido(a) que hace muy difícil resistirlo.
Los agresores son hombres desconocidos que atacan y violan. Tanto hombres como mujeres pueden ser agresores sexuales. Asimismo, la mayoría de abusos sexuales y/o violaciones son cometidos por personas conocidas por las niñas, niños y adolescentes las cuales se ganan su confianza a través de diversas tácticas. Un porcentaje considerable de ellos son cometidos por familiares, incluso cercanos.
Los abusos sexuales y la violación se dan con violencia física. En muchos casos, el o la abusador(a) engaña, seduce o confunde al agredido(a) convenciéndolo(a) de acceder a sus pretensiones y no contarle a nadie lo sucedido.
El abuso sexual y la violación dentro de la familia son problemas privados y no sociales. Toda persona tiene obligación de salvaguardar la integridad y derechos de las niñas, niños y adolescentes, por lo que cualquiera que tenga conocimiento de esos actos debe informarlo a las autoridades competentes.
Si intervengo o denuncio, puedo empeorar la situación. Es mejor guardar silencio.Si las niñas, niños y adolescentes no reciben la atención adecuada y oportuna, aumentan las probabilidades de que a largo plazo enfrente graves consecuencias en su salud y desarrollo integral que le impidan el disfrute de una plena vida adAulta. Los agresores(as) sexuales deben ser investigados y sancionados en términos de las leyes aplicables.

Descarga el documento aquí: Protocolo para la atención y prevención de la violencia sexual en las escuelas 

Este recurso fue compartido por la CNDH. Puedes visitar su sitio web aquí: https://www.cndh.org.mx/

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