¿Qué hago si mi hijo o hija me revela su abuso sexual?

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Es común que nuestros hijos e hijas, especialmente los que han vivido un abuso sexual, traten de decírnoslo, no necesariamente con la frase “yo viví un abuso sexual”, sino a veces de formas indirectas, dejando pistas, utilizando un lenguaje metafórico a través del dibujo, o a través de ciertos señalamientos. Lo importante es abrir muy bien nuestros oídos y captar esos mensajes entre líneas que gritan ayuda y claman protección. 

Puedes hacer cuatro cosas: 1. Escucha , 2. Acepta , 3. Protege y 4. Canaliza 

1.ESCUCHA 

Estadísticas relacionadas con el abuso sexual infantil revelan que tan sólo 1 de cada 10 niños que han sido sexualmente abusados, habla sobre lo sucedido mientras ocurre. Por esto, es necesario fomentar la escucha activa como la principal herramienta de comunicación para la intervención y prevención del abuso sexual en nuestros hijos. 

PRINCIPIOS DE LA ESCUCHA ACTIVA 

Muchas veces nos encontramos con el deseo de querer hablar con nuestros hijos, sin embargo esto nos resulta complicado e incluso a veces imposible. Para conseguir una buena relación con nuestros hijos, es importante lograr una buena comunicación y que ellos sientan que podemos comprenderles y que somos capaces de ponernos en su lugar validando y respetando sus emociones; es importante aprender a escucharlos, desde las edades más tempranas, porque de este modo aprenderán una manera adecuada para compartir sus pensamientos y sentimientos y a su vez aprenderán a escuchar y oír lo que tratamos de enseñarles. 

La escucha activa significa escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista del que habla. 

Existen grandes diferencias con simplemente oír. Al oír percibimos vibraciones de sonido. Mientras que escuchar es entender, comprender o dar sentido a lo que se oye. La escucha efectiva es de manera activa por encima de lo pasivo, se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando directamente, sino también a los gestos, sentimientos, ideas o pensamientos que acompañan a lo que se está diciendo.

Para llegar a entender a alguien se precisa asimismo cierta empatía, es decir, saber ponerse en el lugar de la otra persona. Por lo que algunos de los elementos que facilitan la escucha activa son los siguientes: 

Manifiesta disponibilidad y disposición para platicar: busca un lugar y un momento que permita enfocar la atención a tu hija o hijo. 

Observa a tu hijo: desarrolla tu observación hacia cómo está reaccionan- do cuando tú hablas y cómo te está contando lo que siente. Presta atención a cómo es su lenguaje no verbal, su mirada, los movimientos del cuerpo, de las manos, el tono de voz y si te mira o no a los ojos. 

Guarda silencio y escucha: no le interrumpas, no te quedes con el inicio de la frase, de lo que te habla, deja que termine. No tengas miedo a estar en silencio y escuchando a tu hijo. 

Comprueba si el mensaje de tu hijo/a es lo que estás escuchando, puedes hacerlo al repetir lo que entendiste y preguntarle si esto es así. 

Da señales: Mira a los ojos, siempre. Usa la mirada y los gestos de la cara para transmitirle tu interés, para que sienta que lo estás escuchando, para generar un espacio que facilite el que cuente su necesidad. 

Retroalimenta tu escucha con asentimientos gestuales y verbales es decir, sentimientos, gestos y palabras que expresen empatía (como sonrisa o mirada cálida). 

Evita mostrar una reacción de preocupación, levantar la voz o realizar “sobre significados” es decir; utilizar un vocabulario, gestos o conductas inadecuadas (como gritar, utilizar palabras ofensivas). 

Ponte en su lugar: trata de entender lo que te está contando, desde el punto de vista de él o ella. Dale importancia al mensaje de lo que te dice y no cómo te lo dice. Evita corregir errores de dicción. Recuerda que tú tienes mayores posibilidades de ponerte en su lugar y comprenderlo. 

Dejarle que exprese sus sentimientos, recuerda que lo hace de acuerdo a su nivel de desarrollo y trata de reaccionar de forma congruente con lo que el niño/a expresa. 

• Es mejor si cuando hablan se encuentran al mismo nivel de visión, puedes agacharte o sentarte para estar a su altura, recuerda lo importante que es mirarse a los ojos al hablar. Recuerda: SÚBETE A LA ALTURA DE TU HIJA (O) 

2. ACEPTA 

PRIMEROS AUXILIOS PSICOLÓGICOS: 

En psicología se llama primeros auxilios psicológicos a aquella intervención que ayuda a la persona a sobrellevar cualquier conflicto; estos primeros auxilios pretenden que la persona se sienta en confianza para expresar sentimientos, que busque soluciones y apoyo social, ayudar a que recupere el nivel de funcionamiento que tenía antes del incidente y prevenir la aparición de consecuencias negativas para su salud mental. 

En este caso, cuando hablamos de abuso sexual infantil, recomendamos lo siguiente: 

¿Qué no hacer?

TEMAEJEMPLO
Negar que el abuso ha ocurridoNo es verdad. ¿Estás seguro? Debe ser un mal entendido. ¡No intventes historias!
Culpar al niño/a del abuso
¿Por qué te dejaste hacerlo? ¿Por qué no me lo dijiste antes? ¿Cómo dejaste que ocurriera? ¿Por qué no dijiste “no”, huiste, luchaste? ¡Que asco, el que hayas hecho esas cosas! Reñir o castigar al niño.  
Reacción de alarmaNunca volverás a ser el mismo/a. Ya no eres virgen, nadie te va querer.
A partir de ahora eres un/a desgraciado/a. Expresar angustia y lástima por el niño o por el agresor.Reñir o castigar al niño.
Poner el acento en el nuevo estatus del niño/aReferirse a él como una víctima. Pobrecito/a.
Evitar tocarle o acariciarle.

¿Qué si hacer?

TemaEjemplo
Creer al niño/aSiento que esto te haya sucedido.
Gracias por decirme la verdad sobre lo que te sucedió.
El responsable es el adulto o persona de mayor edadÉl o ella sabía que estaba haciendo algo inadecuado. No es tu culpa.
Tú no has hecho nada malo.
Mantener la calmaContinuar con las rutinas de la vida diaria. Buscar ayuda para el infante y para uno/a mismo/a
Poner el acento en que saldrá adelanteHas sido tan valiente en decírmelo, que una vez que me lo has dicho, podemos conseguir que no vuelva a suceder.
Hay normas de seguridad que podemos hacer para que no vuelva a suceder. Ofrecer uun modelo positivo.
Asegurarse de que no ha sufrido heridasTus heridas o tus sentimientos heridos desaparecerán pronto, con ayuda de alguien profesional. Buscar un profesional para que atienda al niño/a  



3. PROTEGE

Proteger a la víctima

Vamos a decir a alguien lo que ha sucedido para que no vuelva a pasar. Comunicarlo a las autoridades. Impedir que el agresor acceda al niño/a

Sentir orgullo por haberlo comunicado

Estoy muy orgulloso/a de ti por habérmelo comunicado. Has hecho lo correcto diciéndome esto.

Aceptar los sentimientos del niño

Siente (Enojo, tristeza, culpa) ahora. Te ayudaré a sentirte mejor después. Parece que sientes…(Enojo, impotencia, etc.) hacia el agresor. Animarle a hablar del abuso. Reconocer los sentimientos del niño/a

Expresarle afecto

Te quiero como antes y te seguiré queriendo, esto no cambia nada. Darle muestras de afecto como lo hacemos cuando queremos consolarle. Dejar que el niño controle el tipo y la frecuencia del contacto afectivo.

4. CANALIZA

Puedes acudir a instituciones públicas de desarrollo social o de salud, también existen organizaciones civiles que se especializan en la atención a niños, niñas y adolescentes que han vivido abuso sexual, o fundaciones privadas que te pueden orientar y apoyar. Igualmente puedes contactar con alguna psicóloga o trabajadora social de tu comunidad para que te brinde información, ellas cuentan con directorios de instituciones de tu localidad.

Lo que te recomendamos es que busques un profesional de la salud que se encuentre capacitado en tratamiento de traumas por abuso sexual infantil, tu hijo/a necesita un seguimiento y el resto de la familia también.

Descarga el documento aquí: Manual de prevención de abuso sexual

Este recurso fue compartido por Fundación PAS. Puedes visitar su sitio web aquí: https://fundacionpas.org/

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